
El Rosario en Octubre y San Miguel Arcángel
El 13 de octubre de 1884, el papa León XIII tuvo una visión celestial y escribió una oración con una ardiente invocación al Príncipe de la Milicia celestial y con la imploración a Dios para que arrojara a Satanás al Infierno. Ordenó que esa oración se enviara a todos los obispos del mundo, y que se rezara con los fieles al final de la misa junto con una súplica a la Santísima Virgen.
He aquí la oración a San Miguel Arcángel que León XIII ordenó que se recitara después de cada misa:
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, Príncipe de la milicia celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
Pese a que la obligación de rezarla fue suprimida en 1964, San Juan Pablo II la volvió a poner en vigor y el Papa Francisco, el 29 de septiembre de 2019, en la festividad de San Miguel Arcángel, pidió que todos rezáramos durante el mes de octubre (dedicado al Rosario): un rosario, la oración a María “Bajo tu amparo” y la oración a San Miguel Arcángel.
“Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades. Antes bien, líbranos siempre de todo peligro, ¡Oh Virgen gloriosa y bendita!”»