San Francisco de Asís

San Francisco de Asís

La devoción de los frailes franciscanos a San Miguel Arcángel tiene su origen principal en la profunda espiritualidad de su fundador, San Francisco de Asís.

San Francisco tenía una especial veneración por el Arcángel Miguel, a quien consideraba el príncipe de las almas y el guía que introduce las almas al paraíso, además de protector contra el mal y auxiliador en la salvación, incluso sacando almas del purgatorio. 

Esta devoción se reflejaba en prácticas concretas:

Instituyó la conocida como “Cuaresma de San Miguel” (o Lent de San Miguel), un período de 40 días de ayuno y oración intensa desde la fiesta de la Asunción (15 de agosto) hasta la fiesta de los Arcángeles (29 de septiembre). 

En 1224, durante esta cuaresma en el Monte Alvernia (La Verna), San Francisco recibió los estigmas.

Peregrinó al santuario de Monte Gargano (Italia), lugar de las apariciones de San Miguel en los siglos V-VI, donde, por humildad, no entró en la gruta sagrada y rezó desde el umbral y donde talló una cruz tau. 

Esta tradición personal de San Francisco se transmitió a la Orden Franciscana, donde San Miguel Arcángel es honrado como protector espiritual y patrón de muchos conventos y comunidades. 

Algunas ramas franciscanas aún conservan la observancia de la “Cuaresma de San Miguel” como tiempo de penitencia y preparación para su fiesta.

La información expuesta sobre la devoción de los frailes franciscanos a San Miguel Arcángel está basada en hechos históricos y tradiciones católicas bien documentadas, principalmente derivadas de la vida y espiritualidad de San Francisco de Asís (siglo XIII). 

San Francisco de Asís es el primer santo de la historia registrada en recibir los estigmas. Fue marcado con las santas llagas de Cristo mientras meditaba sobre su Pasión en el Monte La Verna en 1224.

San Francisco de Asís, Padre Seráfico, Fundador de la Orden de los Frailes Menores, los Franciscanos, Diácono italiano fue entonces el primer santo en recibir los estigmas.

“Padre Seráfico” (o “Padre Seráfico”) es un título honorífico tradicional que se refiere a San Francisco de Asís, el fundador de la Orden Franciscana.

¿Por qué se le llama así?

  • La palabra “seráfico” deriva de “serafín”, que en la tradición cristiana son los ángeles del coro más alto y cercano a Dios, caracterizados por su ardiente amor divino (del hebreo “seraph”, que significa “arder”).
  • San Francisco recibió este epíteto principalmente por dos razones:
    1. Su amor intenso y místico hacia Dios y la creación, que lo hacía parecer “ardiente” como los serafines.
    2. La visión que tuvo en el monte La Verna en 1224, donde un serafín con seis alas (en forma de crucificado) le imprimió los estigmas (las llagas de Cristo) en manos, pies y costado. Este evento es considerado el origen directo del título.

Este título es muy común en la tradición franciscana y católica, y aparece en textos litúrgicos, crónicas y oraciones (por ejemplo, “Oh Seráfico Padre San Francisco”).

Según el Diccionario de la Real Academia Española, “seráfico” se usa específicamente como epíteto para San Francisco de Asís, su orden o lo relacionado con ella.

En resumen, “Padre Seráfico” = San Francisco de Asís, por su vida de amor ardiente y su experiencia mística con un serafín.

San Francisco también es el santo patrón de los animales y del medio ambiente (ecología), y uno de los santos más grandes de la historia. una figura para quienes viven en la pobreza y buscan la paz.

Oración de San Francisco de Asís

“Señor, hazme un instrumento de tu paz:
donde haya odio, que siembre amor;
donde haya ofensa, perdón;
donde haya duda, fe;
donde haya desesperación, esperanza;
donde haya oscuridad, luz;
donde haya tristeza, alegría.

Oh divino Maestro, concédeme que no busque tanto
ser consolado como consolar,
ser comprendido como comprender,
ser amado como amar.
Porque es dando que recibimos,
es perdonando que somos perdonados,
y es muriendo que nacemos a la vida eterna”.

Los estigmas de San Francisco de Asís

Los estigmas son las llagas correspondientes a las heridas de la Pasión de Cristo: en manos, pies y costado. San Francisco de Asís es considerado el primer caso documentado y reconocido en la historia de la Iglesia de un estigmatizado visible y externo (aunque algunos mencionan casos previos menos confirmados).

Fecha y lugar

El evento ocurrió el 17 de septiembre de 1224 (o alrededor del 14 de septiembre, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz), en el Monte Alvernia (La Verna), un lugar aislado en los Apeninos toscanos (Italia), donde San Francisco se había retirado para un período de ayuno y oración intensa (conocido como la “Cuaresma de San Miguel”).

La visión y el milagro

Según las biografías contemporáneas:

  • Mientras oraba de rodillas, contemplando la Pasión de Cristo, San Francisco tuvo una visión de un serafín (ángel con seis alas) en forma de crucificado.
  • De las llagas del serafín salieron rayos de luz que perforaron sus manos, pies y costado derecho.
  • Al desaparecer la visión, quedaron impresas las llagas: heridas sangrantes en manos y pies (como clavos de carne, con cabezas en un lado y puntas en el otro), y una en el costado que a veces sangraba.

Fuentes principales:

  • Tomás de Celano (Vida Primera, 1229): Describe la visión del serafín y las marcas como clavos de carne negra.
  • San Buenaventura (Leyenda Mayor, 1263): Enfatiza la transformación total de Francisco en imagen de Cristo crucificado.
  • Hermano Elías (carta circular tras la muerte de Francisco en 1226): Anunció los estigmas como perforaciones visibles.
  • Hermano León (compañero cercano y testigo): Dejó notas confirmando el evento.

Consecuencias

  • San Francisco intentó ocultar las llagas por humildad (usaba vendajes o guantes), pero causaban dolor constante y sangraban.
  • Las heridas permanecieron hasta su muerte el 3 de octubre de 1226.
  • Tras su fallecimiento, muchos testigos (frailes, laicos y autoridades) las vieron y tocaron, confirmando su autenticidad.
  • Las llagas la Iglesia las reconoció rápidamente; en 2024 se celebró el 800 aniversario.

Significado espiritual

Para San Francisco, los estigmas fueron el sello de su conformidad total con Cristo crucificado, culminación de su vida de pobreza, penitencia y amor a la Pasión. Representan un llamado a vivir el Evangelio radicalmente y a compadecerse de los sufrimientos de Jesús y de los pobres (“los crucificados de la historia”).

Este milagro, bien documentado en fuentes del siglo XIII, es uno de los más emblemáticos de la espiritualidad franciscana. La fiesta de los Estigmas de San Francisco se celebra el 17 de septiembre en la tradición franciscana.

San Francisco de Asís murió el 3 de octubre de 1226, en la Porciúncula (cerca de Asís, Italia), a la edad de 44 años.

Aunque históricamente falleció el sábado 3 de octubre por la noche (al atardecer o entrada del día siguiente según el cómputo de la época), la Iglesia católica celebra su fiesta litúrgica el 4 de octubre, que es la fecha en que se conmemora su “tránsito” (su paso a la vida eterna) y su muerte para el calendario litúrgico.

En el 2026, precisamente, se está celebrando el VIII Centenario de su muerte (800 años), con grandes conmemoraciones en Asís y en todo el mundo franciscano.

¡Es un año muy especial para recordar al Pobrecillo de Asís!